DIEGO opina:
Nuestro primer lugar, dónde empezó este proyecto. Es algo especial, comida peruana en Mendoza, hecha por una familia peruana con mucho esfuerzo, sobretodo tradición. Exquisita. Un precio más que accesible para este tipo de propuesta, que son mínimas en nuestra ciudad. El lugar es pequeño, pero el corazón grande, muy grande. Decoración cero, salvo por el hecho de estar en un cambalache de sillas, heladeras, minimarket y reciente ampliación que tiene su encanto si sos más del gitano style. Si hace calor, recomiendo la vereda. El seviche (así lo escriben usualmente en Perú) es bárbaro, sin estridencias de presentación pero apetitoso, fresco, fragante, eso sí, siempre de merluza por los costos. Infaltable una jalea de mariscos para acompañar y deleitar. Papas huancaina, los chicharrones varios y arroz chaufa muy bien. Postres tradicionales en lista de espera. Porciones muy abundantes, compartir es la idea. Los martes reciben el pescado fresco, a tener en cuenta.
VERO opina:
Calidad: Me uno a los comentarios de diego acerca del seviche (riquísimo) y la jalea de mariscos (genial la combinación de frescura del tomate, limón, cebolla, con lo crocante de los calamares, maíz, papas); los platos son frescos, preparados al estilo tradicional peruano y las porciones, abundantes.
Servicio: Atendido por sus propios dueños, Don Arcadio y su familia, quienes se encargan de que todo marche sobre ruedas, con amabilidad y cortesía.
Lugar: Ambiente familiar, para todo tipo de público, pasando por turistas extranjeros, vecinos de la quinta y sexta, inmigrantes peruanos que buscan sentirse en casa, en fin, de todo, pero en especial, de gente que sabe disfrutar una buena comida. Se puede comer dentro del local, pedir para llevar y también, para las noches cálidas y mediodías soleados de otoño, sentarse en la vereda.
Tip: Como el negocio tiene kiosco anexo, se pueden pedir bebidas en envase familiar, lo que abarata más el costo. También aplica para el postre (para los golosos como yo) con la posibilidad de comer un chocolatito o caramelos, de manera de no romper tanto la dieta y gastar menos.
Conclusión: para volver una y otra vez, con familiares y amigos.
Emilio opina:

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