DIEGO opina:
Por fin, se nos dio. Después de ver tantos autos estacionados en los alrededores, todos los días, nos avivamos e hicimos una reserva. Digo porque si no llegás bien temprano, seguro no tenés lugar o tenés que aguantar la espera por una mesa. Atendido por toda la familia, la cocina la organiza Doña Lola pero siempre bien acompañada por su hijo Luis y su yerno Miguel. Las cuñadas Mirta y Margarita (la que se animó a posar para la foto) son super amables y con mucha energía manejan la atención de las mesas. Esto es más que "comida casera". Esto es "comida de casa", la que se preparaba antes en todas las cocinas de mi familia y amigos, con mucho ingenio, sazón e ingredientes sanos y nobles del momento. Abren todos los días al mediodía y noche, excepto por las noches de sábado y domingo que descansan de tanto ajetreo. El menú es fijo y para cada día (adjunto imagen del mismo), así que vean que quieren comer en particular al elegir cuando visitarlos, aunque en ningún momento los defraudará. Por ser sábado nos tocó carne a la olla que fue mi elección y carne al horno, acompañados de ensalada o la alternativa de bloque de arroz (algo que hace mucho no veía, tan simple y delicioso) que es lo que pedí para acompañar mi plato, aunque vimos también milanesas en todos sus estilos y pastas humeantes en varias mesas. Insuperables las porciones en tamaño, son para ir con mucho hambre o compartir, aunque por lo gustosa que es la comida dudo que alguien opte por la segunda opción. Bebidas familiares, ambiente despojado y real al mejor estilo almacén de barrio, precios más que ubicados y postres clásicos como flan casero, duraznos en almíbar con dulce de leche junto al infaltable queso y dulce redondean una propuesta tan auténtica como sus dueños. Un dato: la comida también se puede llevar, así como bandejas de pastas hechas con mucho amor y paciencia.
VERO opina:
Ver para creer, o mejor dicho, comer para creer.
Calidad: en los platos súper generosos y de un sabor increíble, se nota el toque de la mano casera y sabia. El asado al horno no sólo es enoooorme, es exquisito, y el hecho de llegar, pedir y a los 5 minutos tener esta delicia humeante servida en la mesa, no tiene precio, totalmente apto para ansiosos. Las pastas son preparadas 100 % artesanales (relleno, masa y salsa) y cada porción es Gigante!!!! (una plancha más la carne de estofado por persona, nunca visto). La semana que viene volveré por la tortilla, uno de mis platos favoritos, para traerles el veredicto final, no puedo esperar!
Servicio: Entrar a Don Coco me transporta a mi infancia, a la casa de mis abuelos, al almuerzo del domingo, la alegría del encuentro familiar; es toparme de lleno con la afectuosidad y dulzura de Mirta, Margarita y Lola, que te hacen sentir como el sobrino o nieto favorito cuando llega de visita, aunque toda la familia es igualmente cálida y amorosa y están en todos los detalles, preocupándose de que estés cómodo, de que te guste la comida, de que no te falte nada.
Lugar: típico lugar familiar, ideal para quienes aman la comida casera y disfrutan de un ambiente cálido y sencillo, para todas las edades y todos los días de la semana.
Tip: Agendarse la especialidad de cada día para poder probar todos los platos. Parrillada libre los miércoles y viernes por la noche a muy buen precio.
Un Gourmet Cualquiera
3 críticas. 3 personalidades distintas. 3 puntos de vista. Los 3 mosqueteros. O los 3 chiflados. Los 3 que no se vencen frente al desafío de encontrar el lugar ideal para comer en Mendoza. Ahí vamos.
sábado, 23 de abril de 2011
viernes, 15 de abril de 2011
LA FLOR DE LA CANELA-Juan B. Justo 426, Ciudad, Mendoza-Tel: 4201279
DIEGO opina:
Nuestro primer lugar, dónde empezó este proyecto. Es algo especial, comida peruana en Mendoza, hecha por una familia peruana con mucho esfuerzo, sobretodo tradición. Exquisita. Un precio más que accesible para este tipo de propuesta, que son mínimas en nuestra ciudad. El lugar es pequeño, pero el corazón grande, muy grande. Decoración cero, salvo por el hecho de estar en un cambalache de sillas, heladeras, minimarket y reciente ampliación que tiene su encanto si sos más del gitano style. Si hace calor, recomiendo la vereda. El seviche (así lo escriben usualmente en Perú) es bárbaro, sin estridencias de presentación pero apetitoso, fresco, fragante, eso sí, siempre de merluza por los costos. Infaltable una jalea de mariscos para acompañar y deleitar. Papas huancaina, los chicharrones varios y arroz chaufa muy bien. Postres tradicionales en lista de espera. Porciones muy abundantes, compartir es la idea. Los martes reciben el pescado fresco, a tener en cuenta.
VERO opina:
Calidad: Me uno a los comentarios de diego acerca del seviche (riquísimo) y la jalea de mariscos (genial la combinación de frescura del tomate, limón, cebolla, con lo crocante de los calamares, maíz, papas); los platos son frescos, preparados al estilo tradicional peruano y las porciones, abundantes.
Servicio: Atendido por sus propios dueños, Don Arcadio y su familia, quienes se encargan de que todo marche sobre ruedas, con amabilidad y cortesía.
Lugar: Ambiente familiar, para todo tipo de público, pasando por turistas extranjeros, vecinos de la quinta y sexta, inmigrantes peruanos que buscan sentirse en casa, en fin, de todo, pero en especial, de gente que sabe disfrutar una buena comida. Se puede comer dentro del local, pedir para llevar y también, para las noches cálidas y mediodías soleados de otoño, sentarse en la vereda.
Tip: Como el negocio tiene kiosco anexo, se pueden pedir bebidas en envase familiar, lo que abarata más el costo. También aplica para el postre (para los golosos como yo) con la posibilidad de comer un chocolatito o caramelos, de manera de no romper tanto la dieta y gastar menos.
Conclusión: para volver una y otra vez, con familiares y amigos.
Emilio opina:
Nuestro primer lugar, dónde empezó este proyecto. Es algo especial, comida peruana en Mendoza, hecha por una familia peruana con mucho esfuerzo, sobretodo tradición. Exquisita. Un precio más que accesible para este tipo de propuesta, que son mínimas en nuestra ciudad. El lugar es pequeño, pero el corazón grande, muy grande. Decoración cero, salvo por el hecho de estar en un cambalache de sillas, heladeras, minimarket y reciente ampliación que tiene su encanto si sos más del gitano style. Si hace calor, recomiendo la vereda. El seviche (así lo escriben usualmente en Perú) es bárbaro, sin estridencias de presentación pero apetitoso, fresco, fragante, eso sí, siempre de merluza por los costos. Infaltable una jalea de mariscos para acompañar y deleitar. Papas huancaina, los chicharrones varios y arroz chaufa muy bien. Postres tradicionales en lista de espera. Porciones muy abundantes, compartir es la idea. Los martes reciben el pescado fresco, a tener en cuenta.
VERO opina:
Calidad: Me uno a los comentarios de diego acerca del seviche (riquísimo) y la jalea de mariscos (genial la combinación de frescura del tomate, limón, cebolla, con lo crocante de los calamares, maíz, papas); los platos son frescos, preparados al estilo tradicional peruano y las porciones, abundantes.
Servicio: Atendido por sus propios dueños, Don Arcadio y su familia, quienes se encargan de que todo marche sobre ruedas, con amabilidad y cortesía.
Lugar: Ambiente familiar, para todo tipo de público, pasando por turistas extranjeros, vecinos de la quinta y sexta, inmigrantes peruanos que buscan sentirse en casa, en fin, de todo, pero en especial, de gente que sabe disfrutar una buena comida. Se puede comer dentro del local, pedir para llevar y también, para las noches cálidas y mediodías soleados de otoño, sentarse en la vereda.
Tip: Como el negocio tiene kiosco anexo, se pueden pedir bebidas en envase familiar, lo que abarata más el costo. También aplica para el postre (para los golosos como yo) con la posibilidad de comer un chocolatito o caramelos, de manera de no romper tanto la dieta y gastar menos.
Conclusión: para volver una y otra vez, con familiares y amigos.
Emilio opina:
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